martes, 28 de junio de 2011

Cráter.




 
Una estrella redundante se derrite
Al unísono de un canto de lechuza
Y el frío de estacas en las ramas
Al estrépito del viento configura

Cada voz en las alfombras de la luna
Derrite el peso de una orilla ensortijada
Y al desierto de estertores
La mafia de la tierra lo saluda

Las cortezas en los dedos
Una danza de membranas en los vellos
Anestesia de sábana nocturna
En las zarzas una rosa se desnuda

En el parque la nostalgia espina
A mi cuerpo la sombra debilita
Rasguño de neblina entre mis hombros
El estigma de la calma lo marchta.

jueves, 19 de mayo de 2011

ariskus


Cuanto más, la mísera cobija
que al mundo en su otoño embelesa resarcida
y el hombre en su confín de aristas
las arrugas celestes le acomodan una fiesta de ventiscas
Este cielo de armiño donde la muerte nebulosa
rasguña el opio de las uñas, la hiel de menstruaciones
oh, las garras de hemorragias en pizarrones
la no piedad ante mi estomago de hidras


miércoles, 13 de abril de 2011

Larvario



Larva de cianuro
En el viento quemaste tus espejos
Y el beso de la esquirla
lo ahumaste en sangre de cangrejos
Nublada de almidones
La falda celeste en aceite te calcina
Su rezo de sal y pavimento
En aguja de moscas te asesina
Labra el martirio de los dedos
machacados de clorofila y grasa
En horas sin aristas
Cuando el cuajo del estupro te rebasa

Desdén del pavimento. -1



 No puedo afinar la partitura sin tropezarme con Cristo. Y cada vez que me levanto tengo un clavo en la nuca. Voy a sembrar una semilla entre las hienas del Nilo, a ver si cuando nazca el retoño me sabe a catacumbas. Es una apuesta de hilos,  a veces los encuentro agasajandose en el filo de mi boca; a veces solamente les duelen mis historias. Si no despierto mañana es por el vuelo de una mosca, que se estrelló en un vidrio de anzuleos y no quiso lamerse los bigotes.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Hipsipila


Hipsipila

Lo lácteo en tus caderas
Lunario de campanas
Su suavidad meditando entre mis uñas
Abrazo de alcanfor
Beso colmado, clamor de mariposas
En tu celeste neblina la caricia
Me estruja tu mano de lira
Y en cantares de arrullo me adormece
Rozando con tu canto la delicia

Ya sin voz, el te amo boscoso
Sin ánimo el saludo
La calle se ha llamado laberinto
Con su aliento que ahúmo doloroso
Su lupa naranja, su paso crudo
Y lo muerto del velo en tu recinto.

Alvaro de Jesús

domingo, 27 de marzo de 2011

Escapulario




Hoy quiero desmenuzar
en mi pecho todas las caras del cemento y las alcantarillas que al vacío han esperanzado
tranquilas
truculentas
con su humedad enmascarada de viento
y el fétido rocío que la humedad ha amedrentado con su rostro, unísono de placentas
ay!, que bonitos rasguños presumes cuando bailas
con tu tutú de bailarina y tu rosario cristalino
como si ataras los zapatos del viejo a su sopa de mentiras
y la veladora que los ruegos de tu orgasmo ha envejecido
ahora es un preventorio occiso
lubricado con cera de vaginas