jueves, 9 de agosto de 2012

Margarita IV (La Nueva Margarita)



Como vidrio azul de aire y hielo 
sincroniza el viento tu cabello y las campanas
es obligación inclinar los ojos a tu sombra cascabel
como flor que al suspirar se esfuma y baila
así al acariciar el canto azul de tus mejillas te respiro
te toco en la falda de cristal con que das vueltas
cuando piensas ser cometa y bailarina
una nube de murmullos en la luna
descubre que es verano
y en la calle las ranas nos regalan serenata
sentémonos en la tierra abotonada
que nos cuente como botan en el lago esas estrellas
como ruegan por trepar hacia tu boca
hacemos una forma de desplazar tu voz entre las lilas
como escuchas desplazándose a los cisnes
cuando marchan a volar sobre la tiara de los cielos
horas, fragmentos de lagunas
espera que se agrieta con la lira de tu beso
eres viento callando el eco del cielo
el que arropa tu piel de mariposas

miércoles, 8 de agosto de 2012

Huecos





Marchita no me miras cuando tus dedos huelo
y los pongo a fusionar sus costuras con mi boca
solemnes, como cuentas de clavel viniendo a sol
creo que caminan en mi orilla cuando ronco
en los cables se siente hervir la noche
burbujear el aire
pellizcar uñas desesperadas
cuando la gelatina del insomnio aprieta el pecho
nuestra mariposa tiene notas tristes
y tejidos de una lágrima en la banqueta
en la espera de un ocaso cursi
el tiempo se ondula en el encaje gris
y en el rosa de tu casa de muñecas
quebrada, tocada por dedos de ceniza
hoy mi astilla tiene nombre
se llama asunción, coladera de colores
el eco sombra al morir de un arcoiris

miércoles, 1 de agosto de 2012

La última vez que escribí algo como esto, fue hace 1 año 7 meses, sentado en la redacción de Nexus Industrial. Había apenas vuelto de Tepic, haciéndome a la idea de que nuevamente iniciaba mi vida en esta ciudad, lejos de ti. No imaginaba cuanto tiempo pasaría para que volviéramos a vernos, suponía que esa semana santa vendrías o iría yo, como era costumbre. Imaginaba otras dos  semanas de Marzo o Abril con atardeceres muy azules en la colonia Obrera, sentados fuera de la casa de tus tíos quienes dentro estarían viendo la telenovela mientras afuera jugamos y nos abrazamos. Comenzaba a tener una sensación de cierta estabilidad económica y laboral, pues trabajaba en una revista y ganaba bien, y pensaba: pronto terminaré mi carrera sin problemas, y estaré trabajando aquí mismo o en algo similar,los empleos humillantes de 500 pesos quedaron atrás.Jamás imaginaría que las cosas darían un giro que ni siquiera hubiera considerado. Qué equivocado estaba! pensar que volvería a estar desempleado y que desde un año me desempeño como mensajero, sin que esto sea malo, por supuesto.

Terminamos, en algún punto ambos nos cansamos de cosas y de situaciones, y después, decidimos cortar. Luego, pasados los meses, la crisis del quiero volveperonoquiero, la desesperación, el anhelo, los recuerdos...finalmente volvimos, cuando nos dimos cuenta de que pasara el tiempo que pasara, sería imposible olvidarnos. Ahora, después de una dura etapa de incertidumbre entre si volver fue lo correcto, de dudas y de saber si sería posible o no, pasaste una semana en la misma ciudad que yo. Caray!! si apenas comienzo a asimilarlo. Un año siete meses sin vernos, y al estar frente a frente el sentimiento fue el mismo, 
cómo explicarlo? volver a caminar de la mano luego de tanto tiempo, volver a besarnos y a sentarnos en la misma banqueta, reirnos y darnos cuenta de que cambiamos pero somos los mismos. Jesse y  Joy, The Dark Knight Rises, Buika, Sandman, ocupan ahora nuestro imaginario. Ayer, cerré el ciclo justo como comenzó, regresé caminando por esa escalera por la que llegué a la central a esperar, nervioso, tu llegada.  No me separé del vidrio, porque no quería perder oportunidad de seguir viéndote aunque estuvieras arriba del autobús, y al salir, te vi todavía.  El autobús pasaría por donde estaba yo, enfrente, así que me regresé, pero habías tapado ya la ventana. Aún así, me quedé ahí, me subí a una banqueta para mirar el autobús hasta que ya no fuera posible seguirlo, y después, emprendí el camino...sintiendo un peso en el pecho. Luego, llegué a casa sintiéndome tranquilo, pero el sentimiento me alcanzó un rato después. 

Ahora, estás a punto de llegar a Tepic, a punto de que comencemos nuevamente la espera para vernos otra vez, y me da esperanzas sentir que cada vez nos acercamos más a la última vez que nos separaremos así. No, no lo merecemos, pero es necesario este sacrificio, y se que al final...triunfaremos.

Te Amo. 
U_U

martes, 10 de julio de 2012

Sobre el Polvo





Cuando es polvo de razón, espectro de alas en la alfombra
Se lleva su sombra en cada esquina de la mesa
Amarrada, vuelta un cúmulo de arroz estimulado
Debajo de nuestro alcohol se  arropa la conciencia del humo
La primera comunión de un estornudo a media luz
Por cada rasguño que la tierra fabrica en la nariz
Ornamento de sigilo en el fuego de cal cada mentira
Suena como caer sollozando de raíz
Dejar consagrada la razón a un remolino
El que carga bolsas de papel y páginas de espinas
Polvo de ulular, retozar sobre una rama lisa
Como el tecolote con su canto hecho de noche y frío
Hebra de maíz, el logro polvoriento de los tímidos minutos 

domingo, 8 de julio de 2012

Silencios del espejo






Te vi extender los huesos
como un coral que beso cuando estás dormida
Te vi estirar las cejas
como el pez que mira el sol mientras estás desnuda
Te oí hablar al monte
sobre la inusual laguna que en tu vientre vibra
Te oí dibujar una luciérnaga
pintarte con su luz un cuadro en el ombligo
Te olí tejer fantasmas en la almohada
y bañar su voz con tus murmullos blancos
Te sentí rodear con un cordón la estrella
la que cada vez que sollozas se marchita
Te respiré volar en un contorno azul
repegar tus alas al sonar del cielo

viernes, 6 de julio de 2012

Las Velas de la Angustia.




Cala el minutero y su calambre en las costillas
le pondré un velo a las estrellas para ocultar su tiranía
y rasgar las vestiduras del cielo por tanta indignación
llenarme los poros con tanta espera taciturna
veo que en la mano me explota un humo de luciérnagas
y se desborda hacia los lados como espuma
exprimir un ácido de espadas en la colmena donde ayuno
quítale la venda a los segundos grises, se van pintando
coloreándose de angustia
falta encumbrarte el sol de arcilla en la columna
escribirte en la espalda una herejía
mostrar aquí, allá
que toda tu estación es la raíz de un árbol muerto
pintado de soltura y alas, de pan de muerto y de alcancías
cuanta noche gris, cuanto soltar el llanto en el cemento
predecir el hábito de sollozar siendo marchito
te escuché decir los últimos retazos a la danza circular de pétalos
la que comienza cuando los brazos se hacen burla
un beso en la naranja comunión de la subida
donde sembraste adioses y candiles
cartas de oración en el bolsillo
el mito de evitar soñar descalzo para no ver
ni escuchar la voz de un escorpión morir de frío.

lunes, 2 de julio de 2012

Margarita II




Al enlazar el color con la nube azul menguan tus alas
y siento que he estado en tu vientre una noche de agua
una noche en que cada orilla del viento tiene espuma
y las ramas le procuran un ayuno al espejo de la luna
colmena a fuerza de mirarte girar en un altar de hielo
he de lamer de mi rostro azul toda las marcas de tu boca
hasta que la flor de humo entre tu ombligo se reanime
dicho sea de paso lento
flor del ombligo besado por la sombra
margarita de cosmos en un violeta perfumarte las retinas
a mi tu latido me hace cosquillear el sueño resentido
revolotear cuantas arenas vuelan en tus pasos dulces
siento que esa luz va a darme de beber un cántaro de notas
y déjame a medio tocar el hielo de los roncos arcoiris
ya no hay escape a reescribir el relato final en tus caderas
conceder al rastro de tu aroma un rincón en mis vigilias
cada que despierta un parpadeo siento tus pétalos dormidos
arrinconarse en el vaciar de mis mejillas


miércoles, 7 de marzo de 2012

Apocalyptum V

Vi el cableado de los postes
latiguear y asfixiar choferes en activo
Vi los departamentos sangrar
y arrancarse un poro cada que una monja suspira
Vi los letreros de Cocina y Mueblería agarrarse a chingadazos
por ver a quien se le trepan primero los eslogans
Vi los brazos de serpiente surgir de las ventanas apagadas
asfixiar tenis de adolescente
y alarmarse cuando se trasluce el esqueleto
Vi los camiones derretirse
acobardarse, amedrentarse en actitud de Valeverga
todo por un arco hecho de almíbar
Vi una anciana angustiosa en un auto naranja
con el vientre contraído contarse las arrugas
y al rascarse la nuca encontrar una flor líquida, invisible en los nudillos
Vi a un vagabundo rascarse las estrías
mientras los asfixia la soledad de una avenida
Vi la calle serpentear nocturna
Sofocando las venas de una planta de luz
Vi dos estacas traspasarme el tórax
y tus manos de jazmín nublado no vinieron a salvarme
Vi como te esfumaste
en un suspiro entre el polvo y la luz artificial
Vi como huiste de mi en el gemir de Marzo
y sentí las uñas llorar al ver como mi amor, al murmurar te contamina...

sábado, 14 de enero de 2012

Flor de Luna



Flor de luna
su estático compás revuelca el día
la escala de gris en los sentidos 
                                                un alcohol de luces blancas almidona
y al mover el tiempo vigilante de su altura,
                                                             las espinas de ascención buscan una historia que se ría
y en la tierra aguda en que se duerme, las otras lunas quietas aguardan su cosecha
 y la luz del polen con agua de estigia 
                                                            se guarda huraña el secreto de silenciar semillas

miércoles, 4 de enero de 2012

Un velo etéreo


En las ramas de vidrio cada estrella parpadrea al vientre azul,  tejido en la corteza del pequeño cuarto que murmulla.  Como las costas de harina nebulosa condenidas bajo el cuello,  senos tuyos en velo de perfumes. Ahí, las raices se vuelven dedos de plasma que recogen la humedad de los desvelos, y no hay mas rumbo para esa esfera de tacto humoso mas que permanecer temblorosa, ostentando su capa de líquidos zafiros  que tanto envuelve, superficie arbórea de hojas y universo. Como vapor azul de arenas , las caderas de ese cielo cautivo te vigilan. Y entonces giras, giras y el mundo con su orquesta de amapolas se arrodilla. Y sigue siendo cielo, atrapado en la cuna de arboleda, cielo que da vueltas y poco a poco, como lágrima de muchas hojas lamentada, se derrite. La bóveda se escapa, cada tela de su manto humedece el respirar, y llueve hacia arriba y a los lados, toda gota de celeste espuma, mientras  de entre sus costillas la flauta ya no muda te suspira con sus ocasos amarillos.

martes, 22 de noviembre de 2011

El Barco Ebrio, Arthur Rimbaud,

El Barco Ebrio
Arthur Rimbaud
Yo sentí al descender los impasibles Ríos
que ya no me sirgaban mis conductores rudos;
de blanco a pieles-rojas chillones y bravíos
sirvieron en los postes, clavados y desnudos.

Por las tripulaciones nunca tuve interés
y cuando terminó la cruel algarabía,
a mí, barco de trigo y de algodón inglés,
me dejaron los Ríos ir adonde quería.

Bogué en un cabrilleante furor de marejadas
más sordo e insensible que meollo de infantes
y las viejas Penínsulas por el mar desgajadas
no han sufrido vaivenes más recios y triunfantes.

La tempestad bendijo mi despertar marino.
Diez noches he bailado más leve que un tapón
sobre olas que a las víctimas abrían el camino,
sin lamentar la necia mirada de un farón.

Cual para el niño poma modorra, regodeo
fue para el agua verde este casco de pino;
dispersando el timón y perdiendo el arpeo
me lavó de inmundicias y de manchas de vino.

Desde entonces me baña el poema del mar
lactascente, infundido de astros; muchas veces,
devorando lo azul, en él se va pasar
un pensativo ahogado de turbias palideces.

Algo tiñe la azul inmensidad y delira
en ritmos lentos, bajo el diurno resplandor.
Más fuerte que el alcohol, más vasta que una lira
fermenta la amargura de las pecas de amor.

He visto las resacas, la tormenta sonora,
las corrientes, las mangas -y de todo sé el nombre-;
cual vuelo de palomas a la exaltada aurora,
y alguna vez he visto lo que cree ver el hombre.

Yo he visto al sol manchado de místicos horrores,
alumbrando cuajados violáceos sedimentos.
Cual en dramas remotos los reflujos actores
lanzaban en un vuelo sus estremecimientos.

Soñé en la noche verde de espuma y nieve ahita
-en los ojos del mar, lentos besos de amor-
y en la circulación de la savia inaudita
que arrastra áureo y azul, al fósforo cantor.

Asaltando arrecifes, un mes tras otro mes,
seguí a la marejada histérica y vesánica,
sin creer que las Marías con sus fúlgidos pies
cortaran el resuello a la jeta oceánica.

¡No sabéis... ! Dí con muchas increíbles Floridas,
con ojos de panteras y con pieles humanas
mezclábanse arcos-iris, tendidos como bridas,
al rebaño marino de las verdosas lanas.

He visto fermentar las enormes lagunas
en cuyas espadañas se pudre un Leviathán
y he visto, con bonanza, desplomándose algunas
cataratas remotas que a los abismos van...

Vi el sol de plata, el nácar del mar, el cielo ardiente,
horrores encallados en las pardas bahías
y mucha retorcida y gigante serpiente
cayendo de los árboles, con fragancias sombrías.

Quisiera yo enseñar a un niño esas doradas
de la onda azul. pescados cantores, rutilantes...
Me bandijo la espuma al salir de las radas
y el inefable viento me elevó por instantes...

Fui mártir de los polos y las zonas hastiado,
el sollozo del mar dulcificó mi arfada;
con flores amarillas ventosas fui obsequiado,
y me quedé como una mujer arrodillada.

Igual que una península llevaba las disputas
y el fimo de chillonas aves de ojos melados,
y mientras yo bogaba, de entre jarcias enjutas
bajaban a dormir, de espaldas, los ahogados.

Y yo, barco perdido entre la cabellera
de ensenadas, al éter echado por la racha,
no merecí el remolque de anseáticas veleras
ni de los monitores, nave de agua borracha.

Humeante, libre, ornado de neblinas violetas
segué el cielo rojizo con brío de segur
llevando -almíbar grato a los buenos poetas-
mis líquenes de sol y mis mocos de azur.

Las lúnulas eléctricas me fueron recubriendo,
almadía, escoltada por negros hipocampos.
Las ardientes canículas golpearon abatiendo
en trombas, a los cielos de ultramarinos lampos.

Yo que temblé al oír a través latitudes
el rugir de los Behemots y los Maelstroms en celo,
eterno navegante de azuladas quietudes,
por los muelles de Europa ahora estoy sin consuelo.

Yo vi los archipiélagos siderales que el hondo
y delirante cielo abren al bogador.
¿Te recoges tú y duermes en las noches sin fondo,
millón de aves de oro, venidero Vigor?

El acre amor me ha henchido de embriagador letargo.
Lloré mucho. Las albas son siempre lacerantes.
Toda luna es atroz y todo sol amargo.
¡Que se rompa mi quilla y vaya al mar cuanto antes!

Si yo ansío algún agua de Europa es la del charco
negro y frío en el cual, al caer la tarde rosa,
en cuclillas y triste, un niño suelta un barco
endeble y delicado como una mariposa.

Ya nunca más podré, olas acariciantes,
aventajar a otros transportes de algodón,
ni cruzando el orgullo de banderas flameantes
nadar junto a los ojos horribles de un pontón.

Análisis


No sabemos si Rimbaud, a sus dieciséis años era ya un asiduo bebedor de ajenjo. De haber escrito El barco ebrio más tarde, claramente deduciríamos que se trata de una enorme alusión a la bebida. Es un hecho entonces, que siendo un adolescente era ya todo un poeta, al crear esta obra que impresiono al mismo Verlaine. El yo poético se presenta desde el principio, y se asume una primera persona. Es sin embargo el barco aquel que habla, aquel que ha recorrido los océanos y conoce más que los hombres la esencia marina. Ha percibido la sal y el agua agolpándosele en las maderas, mientras los humanos solo perciben el chapoteo. Sin embargo, y siendo Rimbaud un simbolista, es necesario ir mas allá para su interpretación.  Si un joven de su edad es capaz de escribir tal poesía, entonces comprende el significado de muchas c osas de la vida. Y entonces, El barco ebrio es un paseo por el mundo, por Europa, por la vida.
Por las tripulaciones nunca tuve interés
y cuando terminó la cruel algarabía,
a mí, barco de trigo y de algodón inglés,
me dejaron los Ríos ir adonde quería.
En esta estrofa, el poeta nos deja ver un poco de una personalidad solitaria, siendo un barco sin interés en aquellos que le rodean, y ya sin una amarre de sus rudos conductores, es libre de recorrer los ríos, los caminos, No olvidemos que Rimbaud fue desde joven aceptado en casa de Verlaine, quien le aceptó cordialmente. Entonces, ese desprendimiento muestra la temprana travesía por el mundo, (mundo hecho de agua, como las aguas que se describen en el poema), por los ríos, por los senderos de la vida como un vagabundo portador de poemas en los dedos.
Bogué en un cabrilleante furor de marejadas
más sordo e insensible que meollo de infantes
y las viejas Penínsulas por el mar desgajadas
no han sufrido vaivenes más recios y triunfantes
El carácter individualista, decadente y disoluto, (observable sin necesariamente juzgarse), probablemente se asoma en esta bella estrofa. El dolor sentido por la angustia de la creación poética, es poco conocido y entendido por aquellos que son ajenos, y son probablemente estas penínsulas desgajadas aquellas que no conocen el sufrimiento de aquellos vaivenes más recios y triunfantes, que el barco ebrio de Rimbaud ha conocido. Nótese como el furor, la algarabía y la fuerza son siempre recurrentes en este poema, son en esta ocasión las olas furor de marejadas, esa intensa vida de la que se conoce fueron partidarios estos autores.
Cual para el niño poma modorra, regodeo
fue para el agua verde este casco de pino;
dispersando el timón y perdiendo el arpeo
me lavó de inmundicias y de manchas de vino.

La estrofa siguiente, a riesgo de errar la interpretación estudiantil, es una probable alusión al hada verde, al ajenjo que empapó los espíritus de estos poetas. De ser así, esta bebida poderosa se plasma como un elixir purificante, que baña el casco de pino y lava las culpas de las inmundicias y las manchas del vino, aun con la conocida desorientación que esta sustancia ocasiona y hace perderse el timón y el arpeo.
Desde entonces me baña el poema del mar
lactescente, infundido de astros; muchas veces,
devorando lo azul, en él se va pasar
un pensativo ahogado de turbias palideces.

Después de este desprendimiento, viene la entrega al mar, al mundo y sus placeres y sus enormes contrastes. La poesía se convierte en un mar que otorga leche, como aquella tierra prometida de la biblia. Como aquel marinero que narra cómo las aguas están llenas de estrellas, así Rimbaud acoge este símbolo de belleza para mostrarnos a un pensador ahogado, sofocado en tibias palideces, muerto en la pura belleza. Tanto se asemeja a la vida de estos autores, creadores de bellezas únicas y sofocados por la pena y la angustia.
He visto las resacas, la tormenta sonora,
las corrientes, las mangas -y de todo sé el nombre-;
cual vuelo de palomas a la exaltada aurora,
y alguna vez he visto lo que cree ver el hombre.

Yo he visto al sol manchado de místicos horrores,
alumbrando cuajados violáceos sedimentos.
Cual en dramas remotos los reflujos actores
lanzaban en un vuelo sus estremecimientos.



Estrofas adelante, Rimbaud se funde con la nave para formar un ente que supera a los humanos. Así, narra las visiones que ha apreciado, las visiones propias del humano que viaja, que conoce el mundo, que se entrega a la vida y es testigo de los distintos matices que las tierras ofrecen. El ente, va mas allá de aquello que los humanos conocen, porque ha visto aquello que creen ver los hombres, mas lo conoce de cerca, de frente. Las tormentas con sus sonidos. Rimbaud maneja la luz en distintos tonos, por un lado menciona las auroras exaltadas, belleza celestial poco conocida por muchos, y por otro muestra a un sol apuñalado, manchado de místicos horrores y con su luz alumbra coágulos, sangre ya violeta por todas las muertes.
Humeante, libre, ornado de neblinas violetas
segué el cielo rojizo con brío de segur
llevando -almíbar grato a los buenos poetas-
mis líquenes de sol y mis mocos de azur.

El color violeta encuentra cierta predilección, al presentarse nuevamente en el poema. Las imágenes poéticas que se presentan son en esta ocasión de tonos más lúgubres, aunque el negro no se haga presente. El barco, ornado de neblinas violetas nuevamente, nos remite a la estrofa anterior donde se presentan los sedimentos violáceos en el sol. Color de la sangre seca, precede al cielo rojizo, ya la sangre más viva, huella de la vida intensa. Y el brío, pertenece al segur, a guadaña que aunque no podemos ubicar con certeza a la muerte, si encaja dentro del contexto del verso, que parece pretender mostrarnos de nuevo a este barco como un testigo de vastas muertes.
El acre amor me ha henchido de embriagador letargo.
Lloré mucho. Las albas son siempre lacerantes.
Toda luna es atroz y todo sol amargo.
¡Que se rompa mi quilla y vaya al mar cuanto antes!

Cerca del final, nos enteramos de la ya conocida influencia de este poeta en las futuras generaciones, en el surrealismo por cierto y las vanguardias. Rimbaud trastoca el orden de las cosas, el dolor no se va con el esperanzador ocaso. Ya lo diría T.S Eliot en su East Cocker “Amanece, y otro día se consagra al calor y al silencio”. Así mismo, para Rimbaud el día no trae consuelo, sino más pena, otro día de presenciar un sol amargo y una luna atroz. No hay escape, en la ebria jornada de esta nave, el día y la noche son una misma pena viviente.

Si yo ansío algún agua de Europa es la del charco
negro y frío en el cual, al caer la tarde rosa,
en cuclillas y triste, un niño suelta un barco
endeble y delicado como una mariposa.

Ya nunca más podré, olas acariciantes,
aventajar a otros transportes de algodón,
ni cruzando el orgullo de banderas flameantes
nadar junto a los ojos horribles de un pontón.
Esta vida, el viaje, no es al final un orgullo para el barco poético, sino una pena que desea olvidarse. Después de tanto andar por el mundo, de conocer pieles, murmullos de olas diversas, ahora solo desea la calma y la simpleza. Ya no son los mares exóticos, solo el agua simple de un charco, el estanque un tanto inmundo pero alcanzable donde ya no se navegue a la deriva. Las imágenes son bellas; otro contraste que vuelve a este charco una sublime obra de poesía. La tarde rosa y un niño, tan lejano a las pasiones distantes, deja ir un barco pequeño, que solo podrá navegar en modestas aguas con la delicadeza de una mariposa, sin conocer las violentas olas. Después del viaje, el barco embriagado desea ser atado, ya no un vagabundo de las aguas, ya no desea vivir otras jornadas, sino simplemente quedarse lejos de los horribles ojos de un pontón.


 Mask...


lunes, 7 de noviembre de 2011

Celocaina


Lléname de todas las no virtudes a las que mi mugre ansía
Colma de un arsénico esa plasma amarilla que barre
y hace rasguñar el celo a mi costilla
y así el miedo que empuja hace besar la hiel de mediodía
Como evitar en tu cuello una abispa con su flaco embrujo
te haga tocarla y recibir su lágrima desnuda
arrebatale entonces el cielo que en mis palmas no dibujo
que lo borro en toda la cal que te saluda
Asentir los clavos y su óxido en tu tobillo
porque al tiempo que bailas eres también espina
y en todos los tragos de esta breve charla que sostienen
tus partes enlazadas a mis dedos
el cuerpo de la luna te entumece con su anillo
 y te hace gemir como un ave infectada de neblina

miércoles, 12 de octubre de 2011

Silent Dawn



¨...Amanece, y otro día se prepara al calor y al silencio...¨¨
East Cocker, T.S Eliot.


Una mañana hecha de espinas, ahí mis pasos crujen mancillados. Y al despertar soy solo yo y este espacio, estas manchas de aceite acentadas como tumbas de vacío, las basuras jugando el rol de
ofrendas, cempasúchil blanco, plásticas coronas de difunto. El viento roto no ha tirado su ponzoña, la espero altivo para morirme expreso. Y aquí, junto a la carretera ampliada y diminuta, la flor estrella llovida a veces, ha actuado de rocío en las hojas lisas. La impiedad de los camiones, su carrera buscando nacer otras nueve veces, y a uno, ¿qué le espera? un enjambre desvelado  y pulcro con su bata azul de las seis treinta, su lagaña obtusa.  Y ¿qué buscas de mi? '¿asesinarme? ¿arrestarme- secuestrarme por morirme aquí, enraizado y esperando?

domingo, 4 de septiembre de 2011

Solitude Nox.


Los hilos de las curas han bordado telarañas en los callejones
y las almohadas de carne, sembrando oxigeno en su humor de concreto duermen, duermen duermen
y al tiempo esperan un golpe de alcatraz en el ombligo.
Y mi infierno de resecas avenidas enmarañandose tendidas, laberinto de cactaceas idiotas con ropajes de intestino. Ahí caminar con las manos descalzas se vuelve astío, caricia de pesadumbre. Y las flores que respiran son un mágico cantar de ojos marchitos, con las memorias del ocio vueltas vino.

martes, 16 de agosto de 2011

Espinas del Alba en Lunes.




Polvo de aureos faldones
 en las caderas de los cerros se amontona
alba del bostezo
malestar en el iris de lagunas
cansancio que aspira belladona
el Lunes gris, con su cruel auxilio
con su espina de aguijones
comienza a correr su tumulto, 
sus ganas de morirse a veces y fumarse los Domingos
Ahí donde los lunes risotean
las oficinas devoran los hechizos
desvirgadas fantasías
ahí donde el llanto sexual pertenece a las ondinas
y el silencio enclenque mastica garrapatas
en su flaca dentadura
escuchando explotar sus sangres crudas

martes, 28 de junio de 2011

Cráter.




 
Una estrella redundante se derrite
Al unísono de un canto de lechuza
Y el frío de estacas en las ramas
Al estrépito del viento configura

Cada voz en las alfombras de la luna
Derrite el peso de una orilla ensortijada
Y al desierto de estertores
La mafia de la tierra lo saluda

Las cortezas en los dedos
Una danza de membranas en los vellos
Anestesia de sábana nocturna
En las zarzas una rosa se desnuda

En el parque la nostalgia espina
A mi cuerpo la sombra debilita
Rasguño de neblina entre mis hombros
El estigma de la calma lo marchta.

jueves, 19 de mayo de 2011

ariskus


Cuanto más, la mísera cobija
que al mundo en su otoño embelesa resarcida
y el hombre en su confín de aristas
las arrugas celestes le acomodan una fiesta de ventiscas
Este cielo de armiño donde la muerte nebulosa
rasguña el opio de las uñas, la hiel de menstruaciones
oh, las garras de hemorragias en pizarrones
la no piedad ante mi estomago de hidras